La Navidad parece ser creada para alegrar la vida de las personas. Cansados de la rutina diaria, la iluminación de las calles o la simple mirada de un niño el día de la cabalgata de reyes compensa los momentos duros que una persona pueda tener. La Navidad no es sólo para los niños, es para el disfrute de todos, desde los más pequeños hasta los abuelitos, que muchas veces parecen que viven estas fiestas como si fuera la primera vez.

Las caras se iluminan, las calles se adornan, las tiendas y almacenes se visten de gala para recibir a un visitante que pone sus ilusiones en unas inolvidables vacaciones en alguna ciudad del mundo. Si nuestro bolsillo lo permite, ¿qué mejor ciudad que Nueva York en Navidades? La capital del mundo occidental, ofrece las mejores ofertas de ocio para estas fechas...patinar sobre hielo en Rockefeller Center, hacer una ruta de compras por las zonas mas in de la ciudad, asistir el 31 de diciembre a la entrada del nuevo año...

¿Qué me dices si nos vamos a Londres? Para empezar, es obligada la cita cultural en la National Gallery para los más clásicos, o la Tate para colecciones más modernas. Pero como se trata de Navidad, que mejor una tarde en Harrods, o unas compras (de esas exhaustivas que nos gustan a nosotras) por Chelsea o Notting Hill, recordando a la maravillosa película de Julia Roberts.

Para terminar, no podía faltar una ciudad española como Madrid, que no tiene nada de que envidiar en ofertas navideñas a cualquier ciudad europea. Podíamos empezar un buen día navideño partiendo del centro de la ciudad, en donde podíamos admirar sus divertidas y coloristas iluminaciones, para más tarde acercarnos a la plaza mayor y tomar un chocalate caliente para entrar en calor tras el intenso frío de la calle, después de haber comprado las figuritas del Belén que te faltaban para completarlo.
No estaría de menos, si nos dirigimos a la Gran Vía, en donde podíamos asistir a uno de sus divertidos musicales que están actualmente en cartel como "Mamma Mía", "Fama" u "Hoy no me puedo levantar". Ahora sitúate en la Puerta de Alcalá, conocida internacionalmente por su "Mírala, mírala, mírala..." y dirígete a la musa de Madrid: la fuente de la Cibeles. Después, un paseíto por el Retiro para más tarde tapear por el centro. ¿Se puede pedir un día mejor?

Irene Gárgoles Saes